Posts Tagged ‘verano’

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Te voy a contar un cuento

15 julio, 2011

La maleta en Marrakech

Nunca jamás nadie pensó que una pregunta tan corta diera para tanto. Pero es que nadie jamás piensa que la vida hace regalos tan generosos de la forma más inesperada. Después de dar dos vueltas enteras al riad, despistada y perdidísima, Ana se dirigió a un grupo de españoles que estaban comiendo a su lado un delicioso cuscús: “Perdonad, ¿sabéis dónde está el servicio?”.

“Si quieres, te acompaño”, dijo el más osado de todos. Un tipo atractivo, mayor que ella, alto, bien parecido, con sombrero. Ana se sonrojó, pero atinó a decir con una sonrisa, como siguiendo la broma: “Bueno, vale, con tal de que te quedes fuera…”. Caminaron juntos por el pasillo: ella, un poco cortada; él, amable, le preguntó que de dónde era, que cuánto tiempo se quedaría… y, por supuesto, al llegar al aseo, le abrió la puerta para cederle el paso.
Ana se lavaba las manos, sonriendo para sí por la simpatía que aquel hombre le había despertado, cuando una voz la sobresaltó: “¿Qué tal ha ido?”. Ella dio un respingo: “Me has asustado”… “Alfonso, me llamo Alfonso –dijo él–. Perdona, no quería asustarte, sólo te esperaba para acompañarte de vuelta”. “Gracias, pero ya me sé el camino”, dijo ella –ahora sí– un tanto seca. “Ya, bueno, pero no olvides que soy un caballero”, añadió él.
Ella no pudo sino sonreír y anduvo con él hacia la mesa donde le aguardaba su grupo de amigos, listo ya para marcharse. “Encantada, Alfonso. Y gracias”. “No hay de qué. Ha sido un placer. Que disfrutes de tu estancia en Marrakech. Nosotros nos vamos ahora hacia Fez. Somos un grupo de fotógrafos y periodistas y hacemos este tipo de excursiones con frecuencia. Si algún día nos necesitas, hacemos unos reportajes estupendos…”
Ana pensó que todo era una broma, que ella siguió encantada: “Ah, sí, ¿eh? ¿Cómo os llamáis? ¿Estáis en Google? Si no estáis en Google… ni sois fotógrafos ni nada”. “Sí, claro –dijo él mientras se colgaba la mochila a la espalda–. Búscanos: Arcadia Creaciones y Comunicación, como suena, sin hache (y mientras lo decía, pensaba: ¿seré imbécil? ¡Sin hache!, ¡como si ella no lo supiera! Alfonso… cierra la bocaza)”. “De acuerdo. Te buscaré”. “Sí, y mándame un mail contándome qué te ha parecido Marrakech”, se despidió él.
Quince días después, inmersa de nuevo en la rutina laboral, Ana recordó la sonrisa franca de aquel hombre y, sin pensarlo dos veces, buscó “Arcadia Creaciones y Comunicación” en Google. Ahí estaba: su agencia, sus fotos, sus viajes y él… Y le escribió. Pero un mail muy aséptico: “El viaje fue genial, nos encantó y bla, bla, bla…”. Aquella mañana, Alfonso no esperaba que el día fuera distinto a los demás, pero vaya si lo fue. Bastó ver su cuenta de mail para saber que lo sería… “Soy Ana, la que no encontraba el servicio”, ponía en el asunto del correo. Él, más curtido que ella, contestó, pero con algo más de picardía. Y ella le siguió el juego. Y él lo continuó. “Nunca una pregunta tan corta dio para tanto”, dijo él al despertarse. “Y para mucho más que va a dar”, respondió ella mientras lo besaba.
A lo lejos, se oían, evocadores, los ecos de la mezquita. El sol se desperezaba entre los tejados; las calles se llenaban de sugerentes esencias y envolventes colores. La algarabía fluía, chispeante, con la vida. Y la vida fluía abrazada con ellos.
Porque de  todos los viajes posibles, los mejores son los que llegan al alma. E incluso cambian la vida.
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Viaja, que algo queda

5 julio, 2011

El verano, el tiempo, la vida… son un abrir y cerrar de ojos. Y no podemos pasar por este suspiro sin alimentarlo de emociones, sensaciones, ilusiones y…¡viajes!

Estamos a 6 de julio. Pasado San Fermín, nuestros pasos se dirigen firmes hacia agosto y, en un plis-plas (vale, estoy dramatizando, pero es que yo soy así, muy exagerá), llegan las caravanas de vuelta a casa, los libros de texto, los Corticoles y las clases de inglés.

Después de leer este post, echaos la siesta. Despertad el 6 de septiembre y decidme qué le queréis contar al mundo. ¿Que no te fuiste de viaje en verano porque hiciste obra en la cocina? ¿Que no saliste porque tu novio se ha quedado en paro? ¿Que bueno, no has viajado, pero has ido mucho de terracitas?
No, amigos. El 6 de septiembre nuestras arcas estarán más o menos como ahora (las de unos llenas, las de otros no tanto y habrá otras vacías), pero podremos gritarle al mundo que vimos amanecer en Tánger, que visitamos Antigua, que en nuestro crucero conocimos al amor de nuestra vida o que escuchamos la primera llamada a la oración en Luxor.

También describiremos el placer del agua y la arena en los pies, el sabor del mar. El tibio aroma a sal en la piel.

El 6 de septiembre seremos los mismos, quizá ni más ricos ni más pobres, pero sí más felices. Y podremos recordar el sabor del pan en Francia, del vino en Portugal o de la cerveza en Praga. Y alimentar nuestro latido con la esencia de mil atardeceres que nos vieron gritarle al mundo aquello de gracias por existir y ser tan distinto y generoso en cada uno de tus rincones

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Viaja, viaja, viaja

22 junio, 2011

Viaja, viaja, viaja

Amigos, hoy empieza el verano, tiempo de vacaciones y, claro, ¡de viajes!

Para algunos, y cada vez son menos, gracias a quien haya que dárselas, el verano empieza cuando aparece un anuncio en la tele con una música muy pegadiza que uno se pasa tarareando todo julio, agosto y medio septiembre, hasta que regresan (oh, maldición) los anuncios de colecciones, de libros con tareas de punto de cruz y los barquitos de madera que se venden por fascículos. 
Para otros, y últimamente hay más, el verano empieza cuando se emite el anuncio del cuponazo de la ONCE. Desde ese momento, en la oficina, en el bar de la esquina o en el apartamento de Torrevieja, uno se pasa el día diciendo que le va a tocar a él. Y no, no le toca. Y el día siguiente al sorteo se conforma con un “virgencita que me quede como estoy” y con haberse tirado un mes y medio soñando con el viaje de sus sueños, la casa de su vida y el yate de Briatore.
Para los más, vosotros, nosotros, ellos y yo, que trabajamos todo el año, madrugamos, tenemos días grises y otros soleados, tardes felices, mañanas somnolientas, café con churros, dietas que prometimos estrictas y siempre nos saltamos, amigos de bar, jornadas de liga, sesiones de cine, risas y llantos, el verano es ese momento del año en que juramos olvidar todo eso y más (incluidos novios adúlteros, novias displicentes, hijos que suspenden y/o padres demasiado tiranos) con un viaje: a la India, Nueva York o Cádiz. Torrevieja o Santander. Allá cada cual con sus gustos y posibilidades. Pero un viaje. A un lugar sin rutinas ni relojes. 
Por dios, que no nos venza la psicosis. El movimiento se demuestra andando: y nosotros somos ciudadanos de a pie. Viaja, viaja, viaja y con el viaje: olvida. A tu vuelta, quizá el mundo no sea mejor, pero lo mirarás con una sonrisa y con una maleta cargada de recuerdos  y de historias.
Feliz verano. Felices vacaciones
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Huele a verano, es tiempo de viajar

17 mayo, 2011

Quizá sean los estimulantes primeros rayos de sol, las terrazas, la luz, las flores… pero aquí huele a verano. ¡Y mucho! Y con él… las dudas.

Lo bueno de ser un single de libro es mucho: entro y salgo cuando quiero, todo lo que gano es mío, me compro los vestidos que me da la gana, no soporto a nadie, no aguanto más manías que las propias y hago de mi capa un sayo (cuanto más corto, mejor). Ahora bien: el verano es época de grandes viajes. Y grandes gastos, sobre todo si pillas habitación individual.

No, no es trágico. Al contrario: viajar solo es placentero. Pero es caro.

Sí, existe la opción de irse con un amig@ (perdonad la tontería, es por abreviar y porque igual da ir con chico o chica, si son amigos de verdad y no alguien que quiera meterte mano). Pero también existe el peligro de acabar de tu amig@ hasta la coronilla y volver sin pareja y sin amig@.

También se puede viajar con es@ amig@ y no compartir habitación. Sí, es una opción: acompañada pero sola. La mejor posible, pero la economía no se verá beneficiada. Es más, si vas justica, se puede hasta ver afectada (para mal). En las soledades de cada cual, si uno no quiere bajar a cenar, no baja. Con tu amig@, el tren es otro: el gasto también.

Que qué hacer. Pues no sé. Soy un mar de dudas, eso sí, prefiero navegar en un mar de dudas (y si de paso es real, mejor que mejor) que quedarme en casa y remojarme los pies en la piscina municipal.

Solos, acompañados, con amig@, amante (quién sabe, de aquí a agosto puede pasar casi de todo), hermanos, sobrinos… id mirando las ofertas. Es verano: es tiempo de viajar. De proyectar sueños.