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27 marzo, 2012

Estoy casi convencida de que eres uno de esos rezagados que a estas alturas de la Cuaresma no ha planeado su viaje de Semana Santa bajo las siguientes excusas.

 

1. Bah. Ya lo haré.

¿Ya lo haré? ¿Cuándo, bonito? Queda una semana y tú estás ahí, viéndolas venir, sin pensar en nada que no sea el partido del sábado, como mucho. Así que ya estás tardando. Qué quieres. ¿Una idea?

Ya la tienes: Formentera. ¿Que por qué? Fácil. Por el placer de aislarse. ¿Te parece poco?

 

2. No tengo pasta. 

Ya, ya, ya. Como todo el mundo. Y al final en esa semana te acabas gastando más que si t4e vas de viaje. Por qué. Cañas, copas, comidas, cenas, taxis… “Total, ya que estoy de vacaciones, no me voy a quedar todo el día en casa”… pensarás. Sí, y pensarás con acierto. No te quedes en casa. Ahora mismo te propongo un destino donde estar cuatro días, avión incluido, es más barato que salir durante cuatro días aquí: cualquier ciudad marroquí –Asilah, Marrakech, Fez, Chaouen…–.

 

3. No, si no sale nada, al final me voy al pueblo.

Mal. Fatal. Error. Vendrás hasta arriba de torrijas y de familia. Y si no llueve, vaya que vaya, aún podrás dar un paseo (no muy largo, que el pueblo no da pa mucho), pero si llueve vas a terminar hasta el moño de ver películas de romanos en la tele. Olvida el plan pueblo y apunta éste: París, Roma o Londres. Ideales para cuatro días.

¿Que te resultan caros? Destino nacional. Eso sí, si tu familia es de Cádiz, tira pa Zamora (ricos pinchos, preciosas procesiones, buen vino). Si tu familia es de Santander, tira pa Sevilla, que ya sabemos todos lo que ofrece en Semana Santa. Pero Sevilla es mucho más que nazarenos. Es pura pasión. Y si no, preguntadle a mi amiga Rosa, que tiene allí un novio.

 

No digo na. En vuestras manos está vivir un calvario o tocar la gloria. ¡A viajar!, que son cuatro días (de jueves a domingo, con sus cuatro noches).

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Destino cálido, cercano y colorido: Marrakech

3 febrero, 2012

Ahora que aprieta el frío es el momento.

¿Conoces la ciudad cuyas murallas cambian de color según incida la luz del sol?

¿Alguien te habló de los encantadores de serpientes? ¿De los coloridos aguadores? ¿De pasadizos secretos? ¿De colores, sabores y especias? De alfombras y té, de una plaza donde no existe la tristeza y donde la música y la magia campan a sus anchas.

¿Has disfrutado del bullicio en uno de los zocos árabes más bellos que existen? ¿Has tomado un cuscús en la azotea de un viejo palacio contemplando una ciudad que nunca duerme?

Si todo esto te suena a chino, no conoces Marrakech, uno de los destinos más apetecibles en invierno. En verano, hay más de 40 grados, pero ahora tendrás días soleados y templados, ideales para patearla de arriba abajo y traerte la maleta llena de plata, dátiles… o de nada. Y simplemente pasar el fin de semana sintiéndote la protagonista de “Las mil y una noches” en un riad (residencia tradicional marroquí, antiguos palacios convertidos en confortables hoteles) de maderas policromadas y desayunos dignos de una sultana (lo que eres).

Para mi gusto, el mayor placer de Marrakech es pasear, pero puedes empaparte de cultura y visitar las Tumbas Saadíes, la Madrasa de Ben Youssef, el Palacio Bahia, la Mezquita Koutoubia, el Museo Dar si Said, los Jardines de Menara… y por supuesto divirtirte regateando en el zoco, comprarte mil abalorios y ponértelos para cenar en la Plaza de Jemaa el Fna, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, donde no te faltará ni comida (rica y barata) ni entretenimiento. Todo un estímulo para los sentidos.

A poco más de dos horas de Madrid, todo este paraíso se pone a tus pies (si te atreves, puedes adornártelos con henna). Y, si te parece poco, o tienes más de dos días, sólo te digo esto: Marrakech es la puerta del desierto y para cruzarla, sólo hay que bordear el Atlas (se ve desde la ciudad). Si optas por playa, a dos horas tienes Essaouira, ciudad Patrimonio de la Humanidad, conocida como “La perla del Atlántico”.

¿Más alicientes?

Buen precio y que en esta época te liberas de los agobios.

Así que, si te aburres este fin de semana, es porque quieres. Yo me voy.